jueves, 15 de abril de 2010

Es mi último día de un trabajo más. Posiblemente sea el último en donde sea yo el esclavo y esté apoyando a otra persona a alcanzar sus metas y sus sueños; ahora yo voy por los mios. No es la primera vez que vivo éste día, es más lo he vivido más de una docena de veces. Todavía ayer que renuncié y que tenía que hablar con mi jefe, me sentí un poco nervioso.
Aprovecho éste momento en donde no tengo nada de ganas de trabajar y sólo de que se pasen las horas, (Por cierto tengo dos botellas de Champán barato que me ayudarán a que se pase más liviana la jornada que todavía me espera; son casi las 11, ya llevo tres horas y me falta nada más 9. Que locura!) para acordarme de estos felices útlimos días de algún trabajo.
Creo que mi primer trabajo fue en la Opinión de Puebla, donde trabajé para mi abuelo dueño y director de un diario en Puebla, ahí trabajé como capturista de datos; aprendí sobre computación y sobre programas de edición editorial...En ese tiempo tenía otro trabajo que era de profesor de inglés en el Anglo Mexicano de Puebla, y estudiaba derecho en la Universidad; wow cuantas cosas hacía! Me acuerdo que por ese tiempo empezé con las drogas, las de mi preferencia eran unas pastas que se llamaban raspilene, que me parece eran para la tos. Había que tomarse 6 para sentir el maravilloso resultado que estás nos daban, digo nos daban porque era un camarada "el panchito" y yo quién las consumiamos todos los días. Me acuerdo, que era muy divertido y parte de la chamba hacer una receta médica toooodos los días e inventarse un nombre original de doctor con su respectiva cedula. Había también que quebrarse la cabeza para hacer la letra y la firma. Ibamos por todo Puebla buscando estás pastillitas que de color naranja a mi me hacían alucinar padrísimo con un hombresito verde de aspecto holográfico que me hacía piruetas. Creo que me he salido del punto, estas experiencias tendrán su propio apartado, donde escribiré solamente sobre drogas y otros pasatiempos. En fin, regresando al tema de los trabajos éstos dos los dejé por irme o venirme al hermoso estado de Quintana roo, que ahora es mi casa y lo ha sido ever since.
De igual manera mi último día de primer trabajo allá seguramente me la pasé genial, y digo seguramente porque no me acuerdo. Fue la noche pirata que la dejé porque cómo en todos los trabajos que vendrían y que fueron, me aburrí y quisé cambiar.
El cambio no fue muy radical que digamos ya que me moví solamente de horario, la "noche pirata" era pues, en la noche y éste nuevo era igual, un tour a Isla Mujeres pero de día, me acuerdo que mi idea de renunciar se la comenté a un compañero y éste bien chismoso fue y se lo contó al jefe antes de que yo tuviera oportunidad de decirselo. Al final del día él me llamó y me dió la noticia de que me iba! Me acuerdo que éste buen jefe "Marco", me dijo algo que me gusto: Siempre y cuando sea para hacer algo que te guste más esta bien. Me dijo que cuando nos muramos Dios lo único que nos preguntará es si nos la pasamos bien, y que nosotros podríamos responder de mil maneras como: Bueno, tuve esposa, hijos, tuve un carro o dos etc...y que eso a él no le importaría nada, sólo el hecho de haber disfrutado nuestro tiempo en este mundo. Esta idea la traigo ever since.
Renuncié para dedicarme al tenis, pero el universo no estaba listo para darme esa oportunidad todavía. Me acuerdo que estuve tiempo, quizá meses sin tener trabajo (aunque ahí no aprendí la lección de no dejar un empleo hasta no tener otro) y creo que me regresé ya sabrán a vivir con mi madre.
Mi último día de mi siguiente trabajo fue en un hotel, oh que bien me la he pasado ahí. Era el "Robinson Club Tulum" un hotelazo que se distinguía de todos los demás -al menos en ese tiempo-, de recibir exclusivamente turismo alemán. Me la pasé increible mientras duro y poco duro cuando ya había empezado a sentir las señales de cambiar. Creo era como el sexto mes y ahí de igual manera, mi sentir de dejar la chamba la habré comentado quizá a un par de "amigos" que no supe ni como pero el sub-gerente del hotel "Jens" si más ni más me preguntó que porque quería dejar el hotel, que un esclavo cómo yo no podían dejarlo ir así cómo así. Y bueno, le dije que mi intención era viajar y le pregunté que si había posibilidades de moverme a otros hoteles por el mundo de la misma cadena y su respuesta fue no. Así que avisé que me iba en 15 días. El último día yo bien feliz, me acuerdo que me estaba bañando alistandome con mis cosas -porque vivía en el hotel-, cuando mi jefe jefe "Zaid" entró encabronadismo a mi cuarto preguntado que porque no me había presentado a trabajar...Pues, yo le dije, que ya no te acuerdas que hoy es mi último día. Me acuerdo que hizo un intento más por que me quedara ofreciendome invitar a mi familia a que se quedaran en el hotel pero la verdad es que ya estaba yo cansado y casí hasta la madre de toda la chamba que un animador de hotel tiene que hacer. Y bueno, ya para acabar en los pasillos administrativos del hotel, ya saben donde esta recursos humanos y todo eso me encontre a "Bernard" que era un chingónsazo y el mero mero del hotel que sin ponerse espeso me felicitó por el trabajo que hice y me deseó suerte. La verdad que en ese hotel eran bien racistas, todos los jefes y personal hasta cierto nivel era extranjero y nos tenían a los mexicanos aparte de con otro sueldo, nos tenían tachado como unos flojos. Regla que rompí y que me ayudo etícamente para realizar futuros trabajos.
Mi siguiente último día en un trabajo seguramente lo habré pasado de lo lindo asoleandome y tirandome clavados en un estero. Fue en un parque-ecológico que se llamó X-Puha; que ahora es un hotel porque quebró. La idea me acuerdo era hacerle la competencia a X-Caret, pero ps no para nada. Me acuerdo que al ver que el barco se hundía muchos de mis compañeros optaron por robarse las cosas, como el equipo de buceo, chalecos, snorkels etc etc...Ahí conocí a "Marta" única persona con la que conservo amistad. Tiene años que no la veo.
Mi último día que más bien fue en la noche fue en la Agencia de Viajes "Royal Tours" donde fue la primera vez que conocí la profeción de ventas, sus pros y sus contras. Por primera vez fui responsable de mi propio sueldo y me fue super bien. De ahí salió mi primer viaje a Europa, nada más y nada menos! Nadie protesto y cómo de costumbre salí en buenos términos. Al ir saliendo de las oficinas me paro el jefe del jefe de mi jefe para preguntarme "Tony Leeman" -oye, ¿te vas a otra agencia? -No, le respondí, me fue muy bien aquí gracias y me voy a Europa. Suerte me dijo. Seguramente me habré ido a emborrachar de lo lindo a los tacos de enfrente con la banda que eran en general todos adultos, casados y con hijos. Yo les caí bien porque era tranquilo e inocente y claro, vendí bien. Todos me dijeron que que padre, que aprovechara, que les escribiera y que no me olvidara de algunos. Lo cual, no lo he hecho. Todavía conservo a uno que otro amigo de ese trabajo, de esa agencia y de otras también. Fui REP.
Mi último día de mi siguiente trabajo me mandaron a llamar. Al parecer todo había sido una confusión y un error y mi jefe incrédulo me decía que no entendía cómo semejante anomalía habría podido ocurrir. Cómo un extranjero sin papeles había podido salirse con la suya tanto tiempo (dos meses) sin haber sido descubierta su estancia ilegal en el país. Incluso el primer mes me ascendieron! había yo entrado como mesero de desayunos y gracias a mi buen desempeño, mi buen ingles y un acto de honestidad que conquisto a mi jefa, ella misma me promovió para que pasaran de bar tender. Total que me dieron ahí si, las gracias. Fue mi último día en ese hotel en Londres y mis últimos días ahí por Charing Cross. Me mudaba a 40 minutos de esa gran ciudad.
Mi último día de mi siguiente trabajo me acuerdo que fue un poco embarazoso y confieso que sí bien había yo tenido siempre un buen desempeño en todos los anteriores creo que aquí si me iba a pasar de longaniza, y digo me iba porque al final no se pudo. Mi último día antes de que me dieran mi finiquito, mi jefe que era un tarado de Sud Africa me llego con la lana y con la cuenta del teléfono. Era una buena Feria, pues me dio por estar haciendo llamadas a mi novia que vivía en Paris. Ya saben, llamadas de enamorado de dos tres horas y la idea confieso pues era hacer la graciosa huída antes de que se dieran cuenta pero sí que se dieron cuenta. Mi jefe no me dijo nada, solamente me descontó de mi pago y se acabo. Pero me acuerdo que mi buen amigo "Mark" de república checa me hizo tremendo pancho de ira y descepción. Simplemente no lo podía creer que alguien pudiera hacer semajante cosa. Ya ya ya le dije, no era a ti, a quien le iba a dar la vuelta, era a una cadena de Pub´s en Inglaterra, con mucho dinero que se ahorra por contratar ilegales de países pobres para explotarlos y hacerles hacer trabajos que los ingleses no están ya dispuestos a hacer. Digo, la despedida fue triste "Mark" con un poco de indignación pero con buenos deseos me acompañó a la "train station, with a suitcase in ma haaand, where all my love was in vain, yeah!!!" .Casí me salgo con la mia...eso sí, feliz porque con esa lana que ahorré, me iba yo a Paris con mi chava y de ahí...bueno esa es otra historia porque en la ciudad luz, no trabajé.
Mi siguiente último día de trabajo creo que paso sin pena ni gloria. Trabajé un verano en X-Caret como conductor de grupos, igual ahí me super bien, junté mi lana y con eso me fui a Puebla a arreglar unos pendientes por un par de meses y después de regreso a Europa.
Mi siguiente último día de trabajo no lo pasé en el trabajo sino en casa. Debió de haber sido alguna clase de tenis en los "Royal Resorts" donde fungía como asistente de tenis pro pero en vez de eso renuncié desde la cama de la casa donde padecía una enfermedad horrible y desconocida que me tumbó por dos semanas. Ahí simplemente me peleé con el patán del Pro y no regresé jamás. Aunque a éste hombre si lo tuve que volver a ver porqué le había comprado un coche.
Mi siguiente último día de trabajo también creo que no estuvo bien. Salí igual peleado con otro tenis pro que me salió más cabrón que bonito. Resulta que yo tenía la concesión de una de las canchas de tenis del municipio de Cancún y éste hombre se me quería como que pegar, tenía buenas ideas y parecía que entre los dos ibamos a hacer algo más grande. Y así parecía, trabajamos juntos quizá un mes y las cosas nos iban de maravilla, había muchos planes pero el último día precisamente cuando se habló de la repartición del dinero el tipo me salió con que él 51 y yo 49!!! Qué!!! que lo mando a chingar a su madre. Y me fui a vivir a partir de ese momento a Playita del Carmen. Que bonito cambio.
Ahí mi primer trabajo y su último día no fue algo espectacular. Trabajé como agente de viajes en una agencia que apenas estaba comenzando. Me pagaban re poco y sólo estuve como tres meses. Mi finiquito me lo dieron incompleto y no me dieron las gracias. Yo sí.
Mi siguiente último día de trabajo recuerdo que me pusé pedísimo. Llegué super happy y ya bien celebrado a reportar a la oficina, (-era en el jeep tour a Cozumel-, que ya no me gustaba porque el cruce a Cozumel me mareaba...) y me encontré con que mis compañeros ya estaban celebrando así que seguí tomando. Me acuerdo que hice la graciosa huída sin decir chau a nadie, ya me sentía re mal. Recuerdo que empezé a caminar por la quinta avenida y en medio de todo el tumulto de gente empezé a vomitar graciosamente y con alivio. Después seguramente me habré comprado una "bolsita" para seguir la fiesta. De ahí conservo amistad casi con todos, sobre todo con el jefe, "Victor" que lo considero un buen cuate y con el que he trabajado en posteriores ocasiones.
Mi siguiente último día de trabajo no lo recuerdo. Era yo el Tenis Pro del Hotel Flamenco X-Caret. Mi jefe no le hizo ninguna gracia pero estaba ya aburridisimo del hecho de que aunque no tuviera clases en el hotel tenía que cumplir con un horario, y aparte querían que hiciera yo otras actividades correspondientes al departamento de animación y pues no. No puedo recordar ese último día! Andaba yo demasiado en la fiesta...Creo que ahí todavía traigo un pendientito con los hijos del gerente. Dos nenes que les daba yo clases y que no me despedí de ellos ni pude darle las gracias a su mamá. Tengo unas fotos con ellos que hasta la fecha, ya saben, son un pendiente que traigo cargando. Se las tengo que mandar.
Mi siguiente último día de trabajo estuvo bien, hubo abrazo, beso y hasta una lágrima quizá. Ay sí que exagerado. Es que, tenía una jefa y ya saben que las mujeres son más sentimentales y cómo que le caía bien y le daba ternura o no sé. Terminé muy bien y me fue también muy bien en esa chamba otra vez como conductor de grupo para los parques de X-Caret, Xel-Ha y a veces Cozumel que me seguía mareando. Dije adios esa mañana y di unos cuantos abrazos en Cancún, pero mi chamba no terminaba hasta que no dejara mi último pasajero en su hotel esa misma noche. Seguramente me emborraché en el autobus con el operador.
Ya deben de faltar menos "últimos días" no? el siguiente fue... ah sí, en malos términos igual con el que iba a ser mi socio de un negocio que ibamos a poner y que al final por falta de organización e irresponsabilidad de su parte y por taradez mia no funcionó. Esto fue en Puebla. Fue un adiós sin sentimiento.
Mi siguiente último día de trabajo me regresaba otra vez a lo que en aquél momento parecía una eterna esclavitud. Después de quizá un par de años desde mi último trabajo como esclavo en "los parques" no tuve más remedio que comprar el periódico y buscarle como cualquier persona. Digo soy como cualquier persona. Mi último día fue bueno, me despedí de todos y todos se despidieron de mi. El que fue mi jefe se pasó de vivo haciendose el tonto con mi finiquito y hubo disque confusiones ah y ya me acordé, mi jefe se quizó hacer el vivo pienso porque renuncié con una semana de anticipación y no en dos como era la regla (?) ¿la regla? ¿cuál regla? De todas formas disfrute cómo nunca el tour al fondo del mar donde yo era el guia y traductor en francés de un submarino -real-, que bajaba a 30 metros por uno de los arrecifes más bonitos de Cozumel; Chankanab y quizá el más espectacular que es "la pared".
Mi siguiente último día de trabajo que hacía en conjunto con el submarino, un buen día me habló mi jefe para decirme que habían cancelado el tour hasta nuevo aviso. Pum colgué.
Y bueno ya, hoy en éste momento estoy viviendo mi último "último día" de trabajo donde trabajo en marketing para una compañia que vende vacaciones. Me acabo de dar cuenta que mi presencia de hecho es inutil. Ya no estoy en el horario, mi jefe ni me saludo y si me quedo o me voy (como dirían los clash) es totalmente irrelevante. Antier di las gracias y me las dieron a mi, hoy me pidieron que viniera por capricho o dignidad pero en realidad salgo sobrando. Al rato hay junta y ya no quiero ni ir, ¿para qué? y menos ahora que ya llevo escribiendo dos horas y mi cerebro se encuentra a 2000 light years from here. Sólo he venido a calentar el haciento y a acupar la computadora para mis cosas personales. Caray, hasta mal me siento de ir en unos minutos al comedor y arrazar con todo porque me muero de hambre. Son la 1 casi y ya me faltan solamente 7 horas más. Hay que poner a enfriar en un rato esas botellitas. Si o no ?

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