El cambio está en uno mismo.
Es uno y no los demás que tenemos que cambiar.
Es a partir de nosotros que se puede generar un cambio.
Pero vivimos en un lugar que le tenemos miedo al cambio. Sino porque tendríamos a un mismo partido político por tantos años. O por que la gente en general excepto los que nos vivimos a vivir al caribe, no cambia.
No les ha pasado que cuando regresan a su pueblo, a su ciudad y a su casa pareciera que nada ha cambiado, que todo sigue de la misma manera. Los hábitos, las costumbres y la manera de pensar de la gente giran como un disco rayado que se repite y se repite hasta que algo pasa. Alguna calamidad, alguna tragedia, algún desastre o contingencia. Pero a veces he notado que ni eso, ni una enfermedad o situación de emergencia en muchos casos es suficiente para generar un cambio en alguien.
Vivimos en un lugar donde no hay cambio.
Usted, tu o tu necesitan cambio? pues no hay. Uno puede recorrer una ciudad entera buscando cambio y pareciera que nunca hay.
No les ha pasado que necesitan cambiar y van a algún negocio, o le preguntan a una persona: oiga tiene cambio? y no sé porque, pero la respuesta es siempre la misma. -No, no hay cambio. Hasta lo miran a uno con miedo, con recelo, con enojo, con sorpresa; para después quitarnos la mirada, el saludo y la atención. Porqué la necesidad de guardar el cambio, esconderlo, tenerlo bien seguro. En este lugar donde nadie tiene cambio.