Pasu mecha. Cientos de personas al encuentro, algunas dicen con permiso y la mayoría solo empujaran tu cuerpo. Y el mismo numero de personas en mi misma dirección se defiende y lucha porque también quieren pasar, llegar.
El suelo cubierto de publicidad, monedas de un pence, miles y miles de colillas de cigarro, vomitada, orines y un ejercito de indigentes pidiendo, durmiendo, bebiendo y algunos muriendo.
El cielo -nublado. Es tan potente el cuchicheo de la ciudad, que las sirenas no se oyen venir; hay que hablar como en la cantina.
Huele a escremento, meados, fruta podrida, y humo de tabaco. Llueve. Hasta el momento he sido 50% homeless. Nos despiertan a las ocho dejamos el gimnasio a las nueve para regresar a las veintiuna horas. 12 y 12. Duermo en los parques, el del Soho es mi opción, es un parque donde encuentro respeto, acción y al mismo tiempo tranquilidad y siempre un arco iris; claro está, si el pasto no esta muy mojado. Porque sigue lloviendo.
Volteo a la izquierda cuando debe ser a la derecha y camino sobre el lado derecho cuando debe ser sobre el izquierdo.
Aquí los judíos, allá los chinos, enfrente los árabes, junto los indianos, los negros en las esquinas y estaciones de metro traficando.
Los gabachos visitando, los japoneses comprando, los ingleses chupando se quejando y se peleando; los franceses, españoles y latinos le ponemos el encanto.
Toneladas de basura, puestos de periódico, souvenirs, y cincuenta personas impacientes esperando a el hombre verde decoran las esquinas. Y no para de llover.
Todo es caro, así que vivo de la caridad. Hay en el gimnasio un brasileño que lleva aquí dos años y se las sabe de todas todas. Casi todas las tardes a las seis y cuarto voy con él y una parejita de españoles por comida; sandwiches y pan que los supers en lugar de desperdiciarlo lo regala, a veces tiene un olor medio raro pero hay tanto que solo hay que escoger un otro. También comemos en las iglesias y de cuando en cuando aguantamos la misma cantaleta miles de veces de los Krishnas por un plato de comida y un jugo. Conozco la manera de usar el internet sin pagar. Leche y cocacola.
Un español y yo nos burlamos la cámara.
Me fijo en las ventanas esperando ver HELP WANTED o algo así con poca prisa sin mucho éxito. Abro la boca en el camino a casa mas que para decir -no thanks, no thanx, not now, no thanx.
Llego al gimnasio con los españoles, franceses, italianos y muchos polacos y otro muchísimos de hungria. Caras cansadas, caras de angustia. Platico un rato con una pareja de españoles muy simpáticos de nombre S. y C. ambos con dieciocho que se aventuran por primera vez. Con el brasileiro Hilton que yo no sé que onda con su vida, pero es buena onda y uno que otro francés hay por ahí.
Pongo mi chamarra en una silla a secar y trato de dormir. Por la mañana nos despiertan con aplausos. Medio dormidos nos vamos medio gimnasio a desayunar a un hostal a una calle, donde nos perdemos y mezclamos con los estudiantes.
FOR CENTURIES PEOPLE OF ALL RACES AND NATIONALITIES HAVE COME TO BRITAIN IN SEARCH OF INDEPENDENCE AND OPPORTUNITY. UPROOTED BY FEAR OR DESIRE AND SUSTAINED BY HOPE, THEY ARRIVE IN A LAND ALREADY CROWDED WITH FADED DREAMS AND LOST IDENTITIES.
Se podría decir que esta cabrón y por momentos sentí stress pero eso a londres y a mi no nos importa; he conseguido trabajo! y en unos días me rento un piso con los españoles, yes!!! Me instalo por unos mesesitos para juntar otra lanita y a seguir viajando, por lo pronto el que quiera lanzarse a Londres ya tiene donde caer... Chao a todos.
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