lunes, 9 de abril de 2018

9 de abril 2018 Gregoriano creo...

Agradezco o me quejo
Hablo o callo
Duermo o creo
Sueño o vivo
Voy o estoy
desayuno o ayuno
Mariguana o nada
Agua o cerveza
Mezcal o la mañana
Nahual o bestia
Mexicano o humano
Hermano o conciudadano
dramático o reservado
enojado o asustado
abundancia o riqueza
acompañado o mal acompañado
pido o no pido disculpas
Mis anclas en el tiempo son mis experiencias.
No llevo un calendario.
Llevo cicatrices, fracturas, infecciones, bacterias y virus; cama y depresiones.
También traigo todo lo demás acompañado de sus alegres virtudes e inolvidables momentos. Todos mis años. La vuelta al sol 41, 35, 28, 21, 14 (de ahí para atrás me acuerdo menos) han tenido algo en común: Una crisis.
Crisis financiera, romántico amorosa, existencial, filosófica, espiritual, de salud, de ansiedad hasta llegar a los ataques de pánico.
Mientras escribo y analizo el momento y las palabras que escribo puedo decir que siento un poco de orgullo de ver que esta ansiedad que siento en este momento no viene cargada de todas las crisis pasadas excepto una: La financiera.
Hace 7 años decidí convertirme en Santonián, sentirme Santonián; serlo. Trabajar para él y eso ha sido, (bueno no sé, todas las épocas tienen lo suyo y sus aprendizajes pero hacer lo que a uno le gusta y tener el tiempo para cultivarlo) algo sin precedentes en mi paso por esta vida.
Ser freelance cómo le llaman algunos, emprendedor dirían otros, ser tu propio jefe diría mi papá no ha sido facil eh. Poder pararse a la hora que sea es como si me hubieran soltado la correa después de mas de 2 décadas amarrado a las alarmas. He tenido temporadas de 1 de la tarde, de 12 del día, de 10 de la mañana hasta llegar sin querer realmente a hoy de 7 de la mañana. Yo me volteó y quiero seguir soñando porque a esa hora uno recuerda y puede controlar el sueño: volar, danzar, conversar con algún Rolling Stone o la mujer que te gusta pero eso ella aún no lo sabe.
Decidir mi alimentación y organizar el día de manera productiva. Entender que uno decide como reaccionar a los embates de otras mentes y sus circunstancias. Decidir y asumir la responsabilidad de cada acción y claro, me doy cuenta que he tomado más malas decisiones que nunca y mis vicios capitales han literalmente casi acabado con mi existencia misma; he dejado de existir incluso por instantes.
He aprendido que tanto la luz como la oscuridad puede ser infinita y uno decide hasta dónde.
Vi crecer una pequeña empresa por la que aposté y ahora la veo morir lentamente porque ya quiero hacer otras cosas.
Hoy sigo aquí y han pasado 7 vueltas al sol ya y estadísticamente ahí viene la crisis, de hecho ya está aquí, por eso estoy aquí y ya no en Playa del Carmen. No sé que me espera y aún no tengo un nuevo proyecto financiero en puerta o quizá sea en este nuevo septenio donde se consagre Santonián (?). Parece que si.


Si hay algún futuro dependerá de este presente.

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